Durante el verano, en épocas de árida sequía informativa, en Madrid avivaron el debate sobre si Messi o Cristiano Ronaldo merecían el Balón de Oro. La Eurocopa, apuntaban convencidos, decantaría la balanza hacia el portugués. No fue así. Unas declaraciones posteriores de José Mourinho desmereciendo los 73 goles de Leo y su pichichi histórico de 50 goles y exigiendo el prestigioso trofeo para CR7 recuperaron la discusión. La Supercopa de España y estos primeros partidos de Liga iban a poner todo en su sitio, creían. Pues tampoco. Sin haber alcanzado todavía la frescura de su perfección, Messiestá apabullando al madridista con sus goles. Sólo en Liga le saca dos dobletes de ventaja. Cuatro goles a cero. No hay color. Bueno sí, el azulgrana.
De entrada, Messi se está batiendo ya a sí mismo al firmar su mejor arranque goleador en las nueve temporadas que lleva en el primer equipo. 5 goles en tres partidos oficiales (dos de Liga y uno de la Supercopa de España), uno más que en la 2010-2011 (3 goles al Sevilla en la Supercopa de España y uno al Racing en Liga) y que en 2011-2012 (3 al Real Madrid en la Supercopa de España y otro al Porto en la Supercopa de Europa). Cristiano, en cambio, lleva uno, el que anotó al propio Barça en la Supercopa. Fue su único remate, aunque ha tenido el mérito de marcarle en sus últimas cuatro visitas. Es su segunda peor marca en este periodo. La más decepcionante fueron sus tres partidos a cero la campaña 2010-2011.
En la Liga, Messi encabeza la tabla de goleadores con un tanto más que Hemed y Jorge Molina. El año pasado, el portugués arrancó con un ‘hat trick’ al Zaragoza y otro curiosamente al Getafe. Fueron dos más que Leo, que no tardó en atraparle y superarle. El rendimiento del argentino, el primer futbolista que anota dos dobletes en las dos primeras jornadas, está alcanzando cotas inimaginables. Ha marcado en 15 de los últimos 17 partidos de Liga, sumando 31 goles. En total, 173, cerca de los 190 de César, que es el máximo goleador azulgrana de la historia en esta competición. Una barbaridad.
Más allá de las estadísticas, el momento de forma entre Messi y CR7 parece alejado. A pesar de superar su récord goleador (5) de pretemporada, al azulgrana aún le falta recorrido físico y algo más de chispa. En Pamplona se le vio desconcertado consigo mismo. Pero un poco de Leo es siempre mucho, para algunos incluso demasiado.
Dos jugadas buenas y puso la caña para pescar dos tantos. El madridista, en cambio, está hoy lejos de presentarle batalla. Está irreconocible, poco participativo y sin esa capacidad de asociarse en el contragolpe a la que nos tiene acostumbrados. Hay quien apunta que atraviesa problemas personales, que su estado de ánimo no es óptimo. Estamos en septiembre y Leo le lleva 9 meses de ventaja para el Balón de Oro .




